Observacion de Aves en Panama

La República de Panamá es un gran lugar no solo para una introducción a las aves del trópico americano, sino también uno de los mejores lugares para la observación de aves en el mundo. Las familias típicas neotropicales como los trogónidos, los tamnofílidos y los tráupidos están bien representadas; algunos, como los tiránidos, por cientos de especies diferentes y otros, por unos pocos. El ávido observador de aves encontrará que la cantidad total de especies de aves existente en Panamá (alrededor de 992), es muy abundante, especialmente si consideramos la superficie relativamente pequeña del país. Unas 150 de estas son migrantes neotropicales que solo se encuentran en el país de septiembre a abril. No es raro ver más de 20 currucas migratorias y vireos en un buen día durante la migración de primavera o la de otoño, y eso se suma a 50 o 60 especies residentes.

Esta variedad de especies de aves se explica en parte por el hecho de que Panamá es un puente terrestre entre América del Norte y América del Sur. En Panamá, es posible encontrar especies típicas de América Central, como la Tángara Grupirroja, el Vireón Esmeralda y los Quetzales Guatemaltecos, así como sus contrapartes sudamericanas: Tángara Llama, Vireón Cejiamarillo y Quetzales de Cabeza dorada. Como era de esperar, las aves de América del Sur son más fáciles de encontrar en la parte oriental del país, mientras que las especies de América Central se encuentran al oeste del Área del Canal. Las aves de la parte central del país, el área que rodea la ciudad de Panamá, pertenecen a especies de ambos extremos. Esta área tiene los bosques más accesibles de América Central, y la observación de aves es fácil y efectiva. Algunas especies son muy comunes en toda la ciudad, y unas pocas horas de observación de aves en cualquier parque pueden producir una larga lista de aves observadas. Los tiranos melancólicos, los benteveos medianos, los zorzales pardos y las tángaras azuladas, tángaras y tángaras dorsirrojas son difíciles de no ver, como lo es el común clarinero.

Los bosques secos del Parque Natural Metropolitano, que está justo al lado de la Ciudad de Panamá, son típicos de la vertiente del Pacífico. En una caminata por la mañana por cualquiera de sus senderos se pueden encontrar saltarines lanceolados, trogones grandes o cuclillos faisán. La tangara rosada es muy común aquí, y seguramente se pueda oír, si no ver.

Más cerca del Mar Caribe, los bosques se vuelven más húmedos. El Camino del Oleoducto, que comienza en la localidad de Gamboa, junto al Canal de Panamá, atraviesa 28 kilómetros de bosque protegido por el Parque Nacional Soberanía, y es un destino de observación de aves de fama mundial.

Las tierras altas occidentales de Chiriquí ofrecen una variedad de aves casi endémicas y autóctonas. Se puede realizar una excelente observación de aves en numerosos sitios dentro de las altas tierras occidentales. El Parque Nacional La Amistad abarca 207,000 hectáreas de terreno, principalmente montañoso, y protege una variedad de aves casi endémicas y autóctonas que se encuentran solo al oeste de Panamá y en las tierras altas de Costa Rica. La mayor atracción es el quetzal guatemalteco. Otras aves autóctonas que se encuentran en la zona son la pava negra, la paloma-perdiz de Chiriquí, el cabezón cocora, el torito cabecirrojo, la monja frentiblanca, el mosquero moñudo común, el anambé barrado, el capulinero colilargo, el solitario carinegro, el chipe de garganta en llamas, el candelita collareja, el clorospingo cejiblanco, la clorofonia cejidorada, el cerquero musliamarillo y el saltón gargantillo. Finca Lérida es un sitio medianamente elevado ubicado cerca del pueblo de Boquete, en la ladera sur del Volcán Barú. Posee una gran extensión de bosques nublados que se extienden desde una altura de 5000 pies hasta 10,000 pies, adyacentes a la plantación de café. A lo largo de los senderos se puede divisar al quetzal, a la tortolita pechimorada y al campanero tricarunculado, entre muchos otros. El sendero de Los Quetzales que va de Boquete a Guadalupe es un excelente lugar para divisar al quetzal guatemalteco, así como a la paloma-perdiz de Chiriquí, el trogón vientrianaranjado, el churrín plateado, el pibí ocráceo, el zorzalito piquinegro, la chara gorjiplateada, la reinita de Zeledón, el cerquero patigrande y el atlapetes corona blanquirrayada. En las laderas del Volcán Barú podemos encontrar aves destacadas a mayor altura como el colibrí volcán y el junco de los volcanes.

En el Parque Nacional Darien, la zona minera de Cana Old destaca como uno de los mejores lugares del planeta para la observación de aves. La abrumadora diversidad incluye cuatro especies de guacamayos, cotingas blancos, jacamaras dorsioscuros, anambés cinéreos, pintacilgos de buche dorado, azulejos golondrina, hormigueritos del Pacífico, sirystes, sapayoas, caracares gorgirrojos, tororoís ventricanela colombianos, perlitas pizarrosas, hormigueritos de ala rufa, y carpinteros selváticos, por nombrar solo algunos